Ecobamboo S.A. and Eco-Bamboo S.A. of Argentina ( Advisors and Professional Sevice's )

Plantations “Key in Hand”; Advisers and Specialists in Services of Added Value; Industrial Licenses and Franchising; Customized Development of Plantations and Plants of Processes in Accordance with the Applicant; Direct Investment FUNDs in Bamboo (fixed rents in U$S, between 18%/22% per annum) directly on the Global Business of Ecobamboo S.A.; Purchase Guaranteed of all the Produced in the Plantations for the Partners; Management of Plantations Existing, Certifications of Processes.

sábado, noviembre 04, 2006

Eco-Bamboo S.A. and Ecobamboo S.A. of Argentina (Developer, Producer, Seller and Exporter)

lunes, setiembre 04, 2006

Entrevista en Taiwán en el viaje por Oriente de Ecobamboo S.A. en su cuarta visita en el año 2002



Proyecto Bambú

Entrevista realizada por el Dr. Jorge Sánchez Díaz, Presidente y CEO de Ecobamboo S.A. al Dr. Chen Wen-chi Director de Proyecto de la División de Materiales y Diseño de Sistema del Instituto de Investigaciones Industriales (ITRI) y Responsable del Proyecto Bambú del Consejo de Agricultura (COA) de Taiwán en su gira realizada por Oriente en el año 2002.

“Los científicos están hallando una nueva esperanza para la asediada industria del bambú”

Durante más de un siglo, el único lugar en Taiwán donde se mezclaban la alta tecnología y el bambú era la escuela primaria; entre tanto, en los últimos años, el Taiwán moderno se ha encontrado con menos necesidad de artículos tradicionales hechos de bambú, tales como muebles, artesanías y andamios, lo que significa que los agricultores han dependido en gran medida de los retoños y las hojas del bambú -ingredientes de cocina- para ganar dinero.

En la literatura antigua, el bambú simboliza el refinamiento y la modestia -en tanto que se dobla con la brisa, así como el “caballero intelectual” de la tradición confuciana se adapta a la compañía con la que esté y en el pasado, el bambú aparecía en casi cada parte de la vida cotidiana Taiwanesa, de los ingredientes de la cena hasta la mesa sobre la que era servida. Sin embargo, la llegada de la producción en masa cambió todo, y el problema empeoró con la mayor producción de artículos hechos con bambú en China e India.

Entre tanto, un terremoto masivo en septiembre de 1999 devastó gran parte de la producción de bambú del centro de Taiwán, mientras que la entrada de Taiwán en la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2002 estimuló la importación de productos agrícolas, dejando al margen a muchos otros agricultores.

En julio de 2002, el Consejo de Agricultura (COA, siglas en inglés) comisionó al Instituto de Investigaciones de Tecnología Industrial (ITRI, siglas en inglés), un centro de investigación e incubación para la industria de la alta tecnología de Taiwán, para promover la tecnología del bambú y sus aplicaciones. En menos de dos años, el equipo de investigaciones de ITRI tuvo éxito en el fomento de una nueva industria con prospectos emocionantes. Básicamente, los hallazgos del equipo científico y los avances tecnológicos sugieren que, en el caso del bambú, lo que usted ve es mucho menos de lo que es posible obtener.

Cada parte de la planta puede contribuir algo a nuestras vidas ecológica y económicamente”, coinciden Chen Wen-chi y Sánchez Díaz.

<em>Un horno de barro para calentar el bambú.

Tomemos como ejemplo el bambú carbonizado de Edison. El carbón de bambú que ha sido bastante procesado a temperaturas de 1.000°C emite mucho infrarrojo, que según dicen es beneficioso para la salud. Por otra parte, cuando es calentado en agua, produce minerales tales como potasio, magnesio y hierro, que mejoran el sabor de la comida y purifican el agua al descomponer el cloro y otras impurezas.

Además, el carbón de bambú es mucho más poroso y absorbente que el carbón regular, convirtiéndolo en un filtro excelente, así como útil para modular la humedad, purificar el aire, y eliminar la electricidad estática, y también es más eficiente a la hora de preservar el calor. Aún más, como demostró Edison hace más de un siglo, el carbón de bambú puede conducir la electricidad con calor relativamente bajo, mientras que como lo indica Chen, no sólo es efectivo para proteger contra las olas electromagnéticas, sino que en la forma de fibra contiene “iones negativos”, que son buenos para la salud.

En pocas palabras, las posibilidades comerciales del bambú están apenas ahora volviéndose más aparentes, y entre ellas están las aplicaciones médicas. Por ejemplo, el equipo de Chen está trabajando con el Hospital de la Universidad Nacional de Taiwán en la exploración de cómo el bambú podría prolongar el efecto de las medicinas. Y, entre tanto, los avances de COA ya están logrando cambios para los Taiwaneses que dependen del bambú para subsistir. Con hornos de barro, los agricultores del bambú de Taiwán pueden producir carbón de bambú de alta calidad, que las fábricas de cauce bajo pueden usar en las tecnologías de niveles más alto, desarrolladas por el equipo de Chen.

El resultado es un conjunto de nuevos productos que ya han llegado al mercado, entre ellos, champú, jabón líquido para ducharse, jabones, pastas dentífricas, lociones antibacteriales, tazas, y productos para el cuidado de la piel, tales como líquidos para limpiar y proteger el rostro, “todos hechos con bambú”.

Chen Wen-chi: “El bambú es potencialmente un recurso sin límites”.

La lista de productos es casi infinita si escucha a Chen. Los gránulos de carbón pueden usarse para rellenar almohadas, bolsitas para colgar alrededor de la casa para reducir la humedad y desodorizar el aire, y convertidos en fibras para mascaras faciales y bolsas para ir de compras para preservar la comida y la fruta. Además, Paiho Limited Co. y Ecobamboo S.A., la primera, contratista fabricante de equipos originales que ha estado trabajando con marcas internacionales de ropa deportiva durante muchos años, y la otra en Argentina realizando experimentos y pruebas han desarrollado “hilo de bambú”. Con patentes en ambos lados del Estrecho de Taiwán en Estados Unidos y en la Argentina, las compañías están listas para lanzar una serie de más de 20 productos, incluyendo chales, sombreros, y medias, camisas, chombas y camisetas que según las empresas, se ha comprobado que son más efectivas que otros productos en la preservación del calor.

Según Chen, Japón tomó la iniciativa al encontrar nuevos usos para el carbón, pero ahora no es el único país. “Comenzamos prestando sus herramientas y observando sus descubrimientos previos, pero tomando como base nuestro progreso en este punto, diría que estamos al mismo nivel tecnológico que ellos”, dice Chen.

Las plantaciones de bambú en Taiwan cubren un área total de 150.000 hectáreas, según COA, en la Argentina cerca de mas de 20.000 hectáreas aproximadamente según Ecobamboo y en China mas de 5.000.000 de hectáreas según el China Bamboo Reserch Center (CBRC). Entre las más de 100 especies que crecen en la isla y en la Argentina y mas de 760 en China (entre nativas e implantadas), más de 40 son comúnmente vistas, mientras que seis se consideran valiosas desde el punto de vista económico.

El bambú se madura en sólo cuatro años, cuando debe cortarse antes de que pierda su utilidad económica. Cuanto mejor mochado sea, mejor volverá a crecer; y cuanto mejor crezca, mejor contribuye a la conservación del agua y el suelo. Coinciden Chen y Sánchez Díaz que las plantaciones de bambú tanto en Taiwan como en la Argentina son un recurso de suministro sinfín, con el rival potencial, y quizás final, de la industria electrónica de alta tecnología, evitar la tan proliferada deforestación y contribuir al Cambio Climático global por su sustentabilidad.

Animados por lo que pareciera un futuro prometedor, COA contagia a Ecobamboo y ambos se imaginan un ambiente más sólido ecológicamente facilitado por la tecnología del bambú.

La tecnología moderna está lista para cambiar la manera cómo la gente ve el Bambú.

Esperamos que con el tiempo, el bambú pueda desempeñar un papel en la conservación del agua y el suelo, y en la mejora de la ecología para la acuicultura y la industria de la ganadería”, dice Huang Miao-hsiu, jefe de sección del Buró de Silvicultura de Taiwán, que está promoviendo la substitución de madera por bambú donde sea posible. Taiwan ha prohibido la tala desde 1991, y ahora depende en gran parte de la madera importada. El bambú podría ofrecer una alternativa barata a esa dependencia, dice Huang.

Ella indica que el programa de COA es sólo un comienzo, pero que es la acumulación de esfuerzos lo que ha superado las expectativas. El cálculo de un mercado con un valor de NT$100 millones (US$3 millones), esa cifra, dice Huang, parece ahora conservadora.

Una vez más estamos impresionados por la dinámica de nuestras empresas pequeñas y medianas”, dicen ambos. “Nuestros fondos se dirigen solamente hacia la investigación de alto cauce, y luego ayudamos a transferir los resultantes avances tecnológicos a ellos. El resto tiene que depender enteramente de ellos, pero ellos no pierden tiempo desarrollando nuevos productos y construyendo canales de mercadeo”.

Pero el Gerente de investigación y desarrollo de Paiho, Tony Tseng, cuya compañía ha trabajado con ITRI desde el pasado octubre, y fue el primero en emplear carbón de bambú en la producción industrial, dice que el programa de COA ha logrado hacer toda la diferencia.

El programa ha ofrecido una dirección que con suerte nos diferenciará de China y Corea”, dice. “Hemos exhibido nuestros productos con hilo de bambú en Francia e Italia, y la reacción y el gran interés que muestran los clientes, nos hacen sentir muy positivos”. Tseng dice que la compañía también tiene planeado entrar en los mercados estadounidenses y europeos, y para ello, establecerá sus propias oficinas sucursales.

Los investigadores Taiwaneses están colocando la industria del bambú de Taiwán a la par de la de Japón algo que Argentina debería imitar.

Un criterio importante en mercadeo son los estándares, y para establecer un sistema de certificación estándar mundial para la nueva industria, los fabricantes locales han formado la Asociación para el Desarrollo de la Industria del Eco-carbón, que trabaja íntimamente con ITRI y COA.

Una vez que el sistema de certificación esté en lugar, los miembros pueden solicitar un pasepara entrar en mercados nuevos, y tranquilizar la mente de los consumidores”, dice Chen, cuyo equipo asegura que los procesos de producción sean seguros desde el comienzo hasta el final, al supervisar y controlar el proceso de calentamiento con sensores computarizados instalados en los hornos.

El equipo está ahora experimentando con un sistema de calentamiento adicional, que tiene como objetivo elevar más rápidamente los niveles de calor en los hornos, para así acortar el tiempo que se necesita para producir carbón y fortalecer los efectos que el calor tiene sobre éste. En el laboratorio de ITRI, donde trabaja el equipo avanzado de calentamiento, continúan los experimentos que buscan convertir el “Bambú en Oro”. La carrera entre Taiwán y Japón sigue a la que ahora se ha sumado Argentina.

La tecnología logrará abrir nuevos horizontes para los agricultores del bambú en Taiwán e incipientemente en Argentina aclara Ecobamboo S.A.

El lado flaco de Taiwán es el empaque, dice Huang.

Los fabricantes necesitan tiempo para reconocer la importancia del empaque y el mercadeo”, dice, señalando que los pocos que hicieron caso al consejo de COA, y mejoraron su empaque, pudieron disfrutar de un aumento de hasta 100% de sus ventas. Para Huang, más agricultores necesitan hacer el cambio para que el bambú logre su promesa.

Ya es tiempo de que la industria del bambú comience a notar el cambio a medida que la gente está más consciente de su ambiente”, coinciden, Chen, Huang y Sánchez Díaz.

A su vez Chen y Sánchez Díaz dicen que es sólo cuestión de tiempo antes de que explote la popularidad de los productos del bambú. “Antes, los agricultores nunca pensaron en hacer pasta dentífrica de sus cosechas”, dicen ambos. “Ahora apenas pueden satisfacer la demanda” dice Chen.

-3- Porque America Latina necesita del Bambú Milenario y en especial Argentina, Uruguay y Nicaragua




TERCERA PARTE

Visionarios que confiaron en el bambú

En Nicaragua, Argentina y otros países de América, el bambú tiene mala prensa. La vivienda de caña o de bambú está bien para ranchito de la indiada, pero nadie "decente" se aventuraría a vivir en "eso". Cuando en los primeros años de la revolución, el gobierno Sandinista en Nicaragua decidió financiar viviendas para los habitantes de Monimbó, barrio indígena de Masaya, donde históricamente se construyó con caña, lo primero que exigieron los monimboseños fue que las nuevas casas no fuesen de bambú. Sólo aceptaban viviendas de concreto.

Fue tanta la oposición y la resistencia al bambú que hizo el pueblo nicaragüense, que algunas exitosas investigaciones que estaba desarrollando el Ministerio de Vivienda y Asentamientos Humanos tuvieron que ser interrumpidas y luego fueron olvidadas. Sólo un visionario expulsado de todas partes por su capacidad de pensar con su propia cabeza, continuó trabajando con el bambú en una finca que era un territorio libre de prejuicios, en Matagalpa: Alan Bolt.

Alan Bolt y sus locos compañeros del grupo de Teatro Nixtayolero sembraron bambú, compraron bambú, experimentaron con bambú, construyeron con bambú y afrontaron con energía las burlas de quienes se oponían al bambú por "saberlo todo". Cuando Alan tuvo una oportunidad de desarrollo profesional en Chile y viajó a este país, el bambú quedó en manos de la Asociación para la Promoción del Bambú y Materiales Locales, integrada por varios ex-compañeros de Alan. Entre ellos, Iván Castellón, un hombre largo y delgado como una vara de bambú y enamorado de esta planta así como el Ing. Carlos Kahler y su esposa de la Fundación Chile, y otros mas.

Ni que contar del Bambú en la Argentina cuando uno de esos visionarios como es Jorge Sánchez Díaz con su empresa Ecobamboo intento difundir los milenarios usos del bambú, realizar seminarios y hasta plantaciones, la reticencia fue tal que la misma Secretaria de Agricultura, Ganadería y Pesca aunque en el 2004 en momentos en que Ecobamboo realizaba el Primer Seminario y Taller del bambú sin apoyo ninguno y solo un breve auspicio le habían otorgado la mismísima SAGyP ya que se resistían a creer que con el bambú se podía hacer tantas y tan buenas cosas y de ganar mucho dinero y recursos, fortalecer las márgenes de los ríos, ayudar a los pequeños agricultores y hasta formar cooperativas. El mismo ente nacional SENASA de sanidad vegetal le destruyo innumerable cantidad de importaciones de plantas de bambú vivas bajo pretexto de ser una planta no nativa y exótica, aunque a esas fechas Ecobamboo tenia firmado acuerdos recíprocos con varios INTA (Institutos Nacionales de Tecnologías Agropecuarias) y con la FAUBA (Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, ambos constituyéndose en predios “cuarentenarios” y desarrolladores con Ecobamboo de las plantas y aun así destruían los embarques.

Hasta que en 2004 la Secretaria de Ciencia y Tecnología lo reconoció como el Único Investigador Graduado del bambú con carácter nacional, la misma SAGyP le envió un Memorandum para que se diera inicio a las conversaciones para desarrollar el Foro Nacional del Bambú hechos que ocurrieron con la Resolución 866 en diciembre del 2005.

O como fue reconocido por el Gobernador de la Provincia de La Pampa el Ing. Carlos Verna para dar inicio a las plantaciones de bambú en dicha provincia como motivo de la inauguración de su nueva ciudad llamada Casa de Piedra como Polo de Desarrollo del bambú pampeano y ahí comenzaron ciertos cambios en las conductas lo que permitió sembrar y desarrollar plantaciones de Ecobamboo actualmente en las Provincias de Misiones, Corrientes, La Pampa, Río Negro, San Luis, Formosa y próximamente en Santiago del Estero.; hasta en la República del Paraguay con socios paraguayos que copiaron el modelo argentino.

Una historia de sobresaltos y esfuerzos

La vida de la Asociación y de la Fundación Chile dirigida por el Ing. Kahler han sido difíciles y sobresaltadas. Encontraron ubicación en Catarina y otros lugares, en donde intentaron demostrar las excelencias del bambú para la construcción. Contaron con el apoyo de los alcaldes. En 1990 construyeron en la plaza principal del pueblo de Catarina un kiosco de bebidas, con una zona cubierta para protegerse del sol y la lluvia, hecho todo con bambú. Plantearon la posibilidad de desarrollar construcciones de bambú en todo el parque, con juegos infantiles, áreas de descanso y otros detalles, queriendo hacer del lugar un espacio encantador.

Desde el primer momento, un concejal se opuso al proyecto. "Les doy seis meses para que todo ese caramanchel se les venga abajo", repetía. Y a los seis meses, como seguía en pie, renovaba el plazo. Pasaron cuatro años y el kiosco no se vino abajo. Pero, cuando por esas cosas de la política el concejal llegó a alcalde, su primer acto de gobierno fue arrasar el kiosco para sustituirlo con una barraca de ripios de hojalata, por razones de "progreso". Entre tanto, las espaciosa casa sede de la Asociación, con varios niveles, escaleras, ventanas, bodegas y demás, se mantiene en pie, construida entera con bambú, incluyendo todo el mobiliario, de elegante diseño. "Toda una casa y todos sus enseres pueden estar hechos de puro bambú - afirma Iván Castellón -. Toda la vivienda, los muebles, los platos, las cucharas, hasta los cuchillos y los picheles. Todo. Únicamente porras y pailas y lo que tiene que estar en contacto directo con el fuego tendría que ser de metal. Lo demás podría ser de bambú y a mejores precios".

Nicaragua, Argentina y Uruguay necesitan del bambú

Según cálculos conservadores, en Nicaragua y Argentina existen un déficit de medio millón de viviendas en Nicaragua y mas de cuatro millones en Argentina, lo que significa que dos millones y medio de Nicaragüenses y mas de 10 millones de Argentinos, más de la mitad de la población de Nicaragua y la cuarta parte de la Argentina, viven hacinados o en casa ajena. Para construir todas las muchas viviendas que se necesitan sería prácticamente inevitable arrasar con los bosques que todavía nos quedan. O utilizar el regalo de Dios como lo llaman “El bambú”.

El bambú no es un desconocido en Nicaragua. Cuando las transnacionales del banano llegaron al país, ya sabían que los terrenos donde se extendían determinado tipo de bambusales eran aptos para el cultivo del banano. Y no vacilaron en arrasarlos para sembrarlos de bananos, lo mismo ocurrió en la Argentina con la Soja. Les resultó difícil, porque los bambusales son difíciles de eliminar. Ni siquiera el fuego acaba con ellos. Una quema puede significar, simplemente, nuevos retoños en cuanto llegan las lluvias. Todavía quedan enormes extensiones de bambú en Chinandega en Nicaragua, Gran parte de Misiones y Salta en Argentina y existen comunidades enteras que viven de él, pero con tan escasa tecnología que no les ayuda a salir de su pobreza. "En Nicaragua, Argentina, Uruguay y algunos países de America el bambú se ve como señal de pobreza o de exotismo. Es necesario cambiar esa mentalidad, porque para Nicaragua, Argentina y Uruguay y para muchos otros países, el bambú puede ser “una solución a muchos problemas", afirman Castellón, Kahler, Bolt y Sánchez Díaz. Con este criterio, la Asociación, la Fundación Chile y EcoBamboo han organizado ya varios cursos para capacitar a artesanos en el manejo y el trabajo del bambú; creen que el bambú debería ser sembrado masivamente, donde recientemente se han secado varios ríos por el caótico manejo de los bosques. Hay algunas variedades de bambú que atraen la lluvia y enriquecen la capa freática.

Hiroshima: la persistencia del bambú

Cuando se desvanecieron los vapores contaminantes en Hiroshima, después de la explosión de la bomba atómica, las brigadas que se aventuraron hacia el epicentro sólo encontraron muerte, desolación. Todo había sido arrasado, nada quedaba, pero en medio del cráter asomaba erguida, como un símbolo de esperanza, una vara de bambú. Totalmente quemada, muerta, pero de pie, firme.

Hoy este material gana cada vez mas interés por parte de las empresas, gobiernos, profesionales, instituciones y consumidores, tanto porque genera productos con gran diseño diferenciado y atractivo, como porque se integró a una perspectiva de preservación del medio ambiente, como por ser un gran mitigador del CO2 contaminante del ambiente como Gas de Efecto Invernadero para paliar el cambio climático global y cuyos Bonos Verdes son muy buscados, como un gran emisor de oxigeno O2, casi un 35% mas que cualquier otra especie vegetal del planeta.

La valoración económica del Bambú es tenida como FUNDAMENTAL para la sobre vivencia del Planeta y de aquellos que vivimos en él.

El bambú es un vegetal extraordinariamente resistente. Nicaragua, Uruguay y Argentina tienen un potencial casi ilimitado para su cultivo, pues el bambú gusta de suelos inclinados. Las laderas desnudas de las montañas despobladas bien podrían convertirse en bambusales para resolver algunos de los muchos grandes problemas que tienen estos países, como el de la vivienda. ¿Qué impide hacerlo?.

Es necesaria una política de promoción del bambú y amplia información sobre sus posibilidades, sobre la cantidad y calidad de soluciones que puede aportar a la vida cotidiana del país. Para que se generalice su uso. Nada impide hacerlo. Tal vez sólo arraigados prejuicios culturales. Esperamos que tengan raíces menos persistentes que las del milenario bambú.

cont... -2- Porqué America Latina necesita del Bambú Milenario y en especial Argentina, Uruguay y Nicaragua








SEGUNDA PARTE

El bambú también se come

Uno de los grandes desafíos en el cultivo del bambú es mantener al ganado a respetuosa distancia de sus hojas. Las vacas, cabras y ovejas tienen en las cortezas y ramas del bambú un muy apetecido pasto, con elevadas concentraciones de proteínas. Pero la entrada descontrolada de animales en el bambusal puede dañarlo.

En los países con larga tradición de cultivo y aprovechamiento del bambú, los ganaderos podan las hojas sin dañar los tallos y las usan como forraje para el ganado.

También el ser humano puede alimentarse con el bambú. Los cogollos - tallos todavía pequeños pero que ya emergen del suelo - sirven para la alimentación. Como con los espárragos, es preciso cubrir los cogollos con tierra, porque si no, se ponen fibrosos y pierden calidad. Cuando el cogollo asoma a la superficie, hay que esperar 10-15 días y al alcanzar alturas de unos 30 a 150 centímetros ya puede cortarse. Se hierven largo rato, como los frijoles. Saben tan sabrosos como las papas y son mucho más nutritivos. La demanda internacional de cogollos de bambú en conserva está en alza, a la misma velocidad con que el Japón y los "tigres de Asia" se imponen en la economía mundial, lo que augura buen futuro a este producto no tradicional y muy bien pago.

Medicinas, telas, carbón, papel, madera...

Son muchas las aplicaciones del bambú. El elegante rayón, tan de moda en los últimos tiempos para audaces vestidos de gran caída, está hecho con fibras de bambú. Durante la II Guerra Mundial, se experimentó con éxito el uso de paneles tejidos de bambú en la construcción aeronáutica. Del bambú se obtienen componentes que se utilizan en cosmética para mantener hermoso el cabello y la piel. La industria farmacéutica ha comprobado que ciertas sustancias que se obtienen del bambú poseen efectos anticancerígenos. El carbón obtenido del bambú tiene mayores ventajas que cualquier otro carbón para la fabricación de baterías eléctricas; también el Activado para las industrias y como dato curioso, hay que recordar que Edison utilizó filamentos carbonizados de bambú en sus experimentos para descubrir la lámpara incandescente en el siglo XIX, En la construcción de los primeros aviones por Santos Dumont allá por el inicio del siglo XX. El bambú también estuvo presente en la cúpula del imponente palacio de la India Taj Mahal, construido en el siglo XVII.

Mil y un usos tiene el bambú.

Hay uno especialmente trascendental: la fabricación de papel. Cada año se sacrifican miles de hectáreas de bosque para utilizar los troncos de miles y miles de árboles en la producción de papel. Frecuentemente, esos bosques no se reponen jamás. A veces, porque es imposible: el ser humano no logra imitar la complejidad y variedad de un bosque natural. Otras veces, los criterios cortoplacistas de las empresas explotadora-expoliadoras del bosque no incluyen la inversión en reforestación. En otras ocasiones, se prefiere destinar las tierras de bosque arrasado a fines teóricamente mas rentables; ganadería extensiva o agricultura de frontera. Y así, el planeta se desertiza. El bambú es una alternativa. Sobre el bosque, el bambusal tiene la ventaja de que puede ser manejado durante períodos ilimitados de tiempo sin muchas dificultades. Y además, la fibra de bambú es mejor que la mejor fibra de madera para fabricar papel. La utilidad de una fibra se calcula en función de su relación largo-ancho. Cuanto más larga y más estrecha sea la fibra, mejor papel produce. La fibra de bambú resulta ser mucho más apropiada que cualquier otra. Para saber cuánto bambú hace falta para producir papel, existen ya cálculos bastante precisos: una hectárea de bambusal produce aproximadamente una tonelada de pulpa de papel, sino vean en Brasil a Itapagé, una fabrica 100% de papel de bambú Vittata (www.itapage.com).

Casas elegantes, baratas y a prueba de todo

Una vez más, Hollywood tiene la culpa. Las únicas viviendas construidas con bambú que conocíamos en muchos lados del mundo eran las miserables chozas en que habitaban los negros de las películas de Tarzán. El león las destrozaba de un zarpazo o un viento fuerte las deshacía, También se utilizo mucho en películas de la Guerra de Vietnam y recientemente fue utilizado en varias superproducciones como El Ultimo Samurai, Guerreros Chinos, etc. Fue necesaria la irrupción de las películas de artes marciales protagonizadas por los orientales para que pudiésemos admirar las elegantes mansiones de tres pisos construidas de puro bambú, donde viven los más ricos en aquellos países de poderosas economías. La vivienda de bambú, que en América es considerada como una manifestación de miseria rayana en la indigencia, es considerada en los países de Asia como una señal de opulencia.

El bambú tiene múltiples usos en la construcción, desde las vigas y las paredes exteriores, hasta los tabiques interiores, las cañerías y las tejas. Todo puede construirse con bambú. Las paredes internas, de bambú trenzado. Las paredes exteriores, de los troncos más gruesos. Las cañerías, de los más finos. Las tejas, de troncos de bambú partidos por la mitad. Para darle mayor consistencia, el bambú se puede repellar y la apariencia será la de cualquier vivienda levantada con materiales convencionales. El bambú tiene algunas ventajas. Su flexibilidad lo hace antisísmico. Ya hay experiencias. En Costa Rica, durante el terremoto en Puerto Limón de 1991, y en Ecuador, en Guayaquil el de 1999, las únicas viviendas que resistieron fueron las construidas con bambú. Hasta ese momento, los Costarricenses y Ecuatorianos miraban con desconfianza las viviendas de bambú, pero a partir de ese momento, el interés por ellas se incrementó significativamente.

Otra ventaja más: las viviendas de bambú aíslan del frío, del calor y del ruido por las cámaras de aire que forman los troncos de bambú. Los bambúes también se utilizan para hacer paneles prefabricados, que resultan más resistentes, flexibles y livianos que los convencionales. En zonas sísmicas son muy aconsejables porque es muy difícil que una vivienda llegue a desplomarse por fuerte que sea el terremoto y porque si esto llegase a ocurrir, la ligereza del material evitará las pérdidas humanas.

Y una ventaja decisiva: su costo. La construcción convencional, para alcanzar un aspecto presentable, requiere de una inversión que oscila entre los 250-350 dólares por cada metro cuadrado construido. Para alcanzar el mismo buen aspecto, el bambú sólo requiere entre 35 a 75 dólares por metro cuadrado, dependiendo su grado industrial. En Abril del 2004, investigadores del Departamento de Saneamiento y Ambiente de la, Facultad de Ingeniería Civil, Arquitectura y Urbanismo de la UNICAMP, Universidad Estatal de Campinas, en el estado de São Paulo, Brasil, coordinados por los profesores Bruno Coraucci y Roberto Feijó de Figueiredo, desarrollaron lo que fue clasificado como “Uno de los mas baratos y eficientes métodos para el tratamiento de las cloacas domésticas”.

El Invento consistía básicamente en un cilindro de aproximadamente un metro y medio de altura por 76 centímetros de diámetro, con fondo de forma cónica, dentro del cual se colocaban 70 kilos de tallos de bambú cortados en pedacitos de 6 centímetros de largo.

En esos mismos meses y año, el Gobierno de Brasil, por intermedio del Ministerio de Medio Ambiente, firmó con el Gobierno de China un acuerdo con el objetivo de desarrollar investigaciones sobre nuevos usos para las especies nativas brasileras de bambú y con eso sustituir con el muchas piezas, muebles y artefactos hoy hechos con maderas nativas o tradicionales.

-1- Porqué America Latina necesita del Bambú Milenario y en especial Argentina, Uruguay y Nicaragua






PRIMERA PARTE

Con él se construye una casa entera: tejas, paredes, cañerías y puertas. Con él se fabrican muebles, telas y papel. También se come y es sabroso. Y se vende bien. Produce la mejor madera al menor costo ambiental. Hay mil y una razones para que en Nicaragua, Argentina y Uruguay se extienda el milenario bambú.

Cada día aumenta en el mundo la demanda de madera para la construcción y para la fabricación de celulosa, papel, resinas, carbón vegetal y mil otros productos. Tanta es la demanda que los bosques han perdido su capacidad de regenerarse por ellos mismos y en los escasos países donde existe una efectiva política de reforestación tampoco son muchas las esperanzas. La batalla parece perdida para los árboles. Para resolver un problema tan grave - que también afecta a la especie humana - sería necesario encontrar un sustituto de la madera, que pueda utilizarse masivamente sin causar daños al medio ambiente. Este material existe, Gracias a Dios !! y es conocido y usado por la humanidad desde hace miles de años. Es el bambú.

Conocido y usado desde hace 6 mil años

A pesar de que, por su tamaño y aspecto, los bambúes parecen árboles, no lo son. Son hierbas (Gramíneas). Son monte que crece deprisa y espontáneamente, sin cultivo, silvestre, como crece la hierba. Se diferencia de la mayoría de las hierbas por su tamaño y por su tiempo de vida. Un bambú puede alcanzar 30 metros de altura y entre 45 y hasta 1,40 centímetros de diámetro. Y puede vivir muchos años, hasta más de un siglo. Por lo demás, su forma de nacer, de crecer y de vivir es igual a la de cualquier gramínea. Y, como las gramíneas, muere cuando florece y fructifica. Exactamente igual que el arroz, el trigo, la cebada o nuestro sagrado maíz.

Cuando se habla de bambú, la primera imagen que nos viene a la mente es la de un bosque tropical en el que se mueven animales feroces y seres humanos que soportan el calor ligeros de ropa. Pero hay variedades de bambú nativas de zonas tan frías que pueden permanecer varios meses al año bajo la nieve, como ocurre con los bambúes del norte de Japón o con los que crecen en los Andes, a 4 mil metros sobre el nivel del mar, ó en Boston que existe el bambú negro y no se seca en inviernos nevados.

El bambú es una planta nativa de todos los continentes, excepto de Europa, donde no sólo no hay bambusales, sino que algunos intentos realizados para aclimatar esta planta han terminado en éxitos muy dudosos o en fracasos. En Asia fue donde empezó a utilizarse el bambú, hace más de 6 mil años. Desde entonces, los asiáticos experimentan usos y posibilidades, calculándose que han encontrado más de 1.500 aplicaciones: alimentación humana y animal, construcción, mobiliario, vestido, medicina, diferentes ramas de la industria y hasta aeronáutica.

Pese a que Oceanía es un continente que ha tenido su propia evolución, con características diferentes a las de las otras masas continentales, cuenta con extensos bosques de bambú. África también produce bambú nativo. En América, los bambusales se extienden desde el sur de los Estados Unidos hasta el Centro de la Argentina.

Al florecer todo el bambusal muere...?

Aunque el ser humano ha utilizado el bambú desde hace milenios, ignora aún mucho sobre esta planta, que ha logrado esconder mucho de su intimidad a las miradas de observadores y científicos. Por ejemplo, no se sabe con certeza cuántos son los géneros y especies de bambú que existen en el mundo, calculándose que hay más de 50 géneros y entre 600 y 1.200 especies. Y es que para definir con precisión el género y la especie de un vegetal, son datos imprescindibles las características de la flor y del fruto. Y el bambú puede estar hasta más de un siglo sin florecer y por lo tanto, sin dar fruto. Son muchos los que viven toda una larga vida en un paisaje de bambúes y mueren sin verle una floración.

Tal vez es mejor así porque, como gramínea que es, cuando el bambú florece y fructifica, muere. Muere todo el bambusal aunque tenga muchos kilómetros de extensión. Porque, aunque entre los dos extremos del bosque de bambúes haya 200 o más kilómetros de distancia, todo él es una sola planta y cuando se seca, se seca todo de una vez. En Asia, la floración del bambú es considerada como señal de desgracias prolongadas y de hambruna. No les falta razón: después de que florece y muere, el bambusal necesita unos 10 ó 12 años para regenerarse y esos años son sumamente difíciles para las poblaciones que viven en, de y con el bambú.

No se siembra por semillas

El bambú no se reproduce ni fácil ni frecuentemente por semillas, pues raramente las produce, sino por rizomas subterráneos. Las raíces del bambú se extienden ampliamente bajo tierra, llenas de yemas que, a su debido tiempo, desarrollan una nueva vara de bambú. Dependiendo de las especies, las raíces son gruesas y cortas - lo que obliga a que las varas crezcan agrupadas, en formaciones muy comprimidas, en "macolla" - o son largas y delgadas y avanzan bajo tierra a grandes distancias. Esto es importante a la hora de definir qué tipo de bambú es el más adecuado para cada uso. Desde tiempo inmemorial, las diferentes culturas que han vivido del bambú han aprendido a cultivarlo. La siembra no es difícil y es similar en todas las especies. Se corta una vara de bambú joven de un metro o metro y medio de largo que tenga en alguno de sus nudos una yema y se siembra bajo tierra, inclinada, de tal manera que un extremo asome en la superficie mientras el otro se hunde en la tierra. Conviene sembrarlo con las primeras lluvias y regarlo abundantemente hasta que esté bien enraizado. Cuando el nuevo brote de bambú asoma en la tierra, ya trae todo su calibre. Nunca se engrosará más. Por esto, es fácil saber qué destino se dará a cada vara con bastante tiempo de anticipación, aunque aún tengan que pasar algunos años para que esté listo para su uso.

Récord mundial: más de un metro en un día

En toda la Naturaleza, el bambú es la planta que más rápidamente crece. Un brote crece un prometido de entre 8-15 centímetros diarios en su ambiente natural. En cultivos experimentales y en condiciones óptimas puede crecer más de un metro en un día. Ninguna otra especie - aun otras hierbas - es capaz de batir ese récord.

A esa velocidad, el brote alcanza su máxima altura en unos 3 meses como promedio. A partir de ese momento, el tallo comienza su prolongado proceso de maduración, que dura entre 3 y 6 años, dependiendo de las especies y del uso que se le quiera dar. Durante ese tiempo, el tallo - que inicialmente es relativamente blando - sufre una transformación en su estructura, que se conoce como lignificación: la hierba se transforma en leña, en madera.

Hay que cortarlo al ponerse el sol...?

Entre los 3 y 6 años aproximadamente según la especie, el bambú alcanza su máxima dureza y es el momento de cosecharlo porque el bambú comienza entonces un rápido proceso de envejecimiento que podría afectar la buena salud del bambusal y su misma existencia, al provocar su floración y en consecuencia su muerte. Una vez que ha arraigado, el bambú requiere en general de muy pocos cuidados. Pero en la cosecha es necesario prodigárselos en abundancia si se quieren obtener varas sanas y bien adecuadas a los distintos usos y si se pretende preservar la salud de todo el bosque de bambú. Debido al sistema de crecimiento del bambú, los tallos maduros y aptos para el corte se encuentran bambusal adentro. Los cortadores tienen que adentrarse entre los firmes y larguísimos troncos para realizar una cosecha selectiva, cortando solamente los troncos maduros. Un cortador con alguna experiencia reconoce fácilmente el tronco que ya está a punto por la cantidad, consistencia y forma de las hojas y ramas. Al contrario de lo que ocurre en los árboles - que se ramifican y tupen cuanto más años tienen - los bambúes se van quedando pelones con los años.

Una mezcla de costumbres, superstición o misterio - que la ciencia no ha podido discutir por falta de elementos - aconseja que los bambúes que se van a utilizar en construcción y mobiliario se corten tres o cuatro días después de la luna llena. Recomienda también que se corten al final de la tarde, unas horas después de que el sol haya cruzado el cenit, cuando la savia ha comenzado su regreso a las raíces.

Cien años garantizados de buena madera

Las características de la madera de bambú exigen cortarla a unos 30-50 centímetros del suelo y con motosierra de dientes finos o con un machete muy filoso para evitar que se astille. Si la madera se va a usar en carpintería o construcción, se recomienda dejarlo curar en la mata durante una semana, un poco inclinado y apoyado en una piedra para que no lo ataquen las hormigas o por métodos como Boucherie entre otros. El tallo de bambú es muy ligero y por eso es relativamente fácil sacar los troncos cortados de la profundidad del bosque. Bastan dos o tres hombres para los tallos de las especies más gruesas y con una sola si se trata de otras variedades.

Nunca hacen falta pesadas grúas ni tractores, que al penetrar el bosque maltratan la vida vegetal más pequeña y hasta a algún aventurado rizoma, encargado de extender más el bambusal. Tampoco son necesarias enormes inversiones en caminos de penetración, que sólo servirían para dañar las raíces. Esto facilita y abarata la extracción de tan valiosa madera. Si se cosecha debidamente, el bambú puede producir nuevos tallos cada año, sin necesidad de reforestación, y sin que el bosque se agote, pudiendo estar todo un siglo en extracción constante.